
Africa es mucho, mucho más que las "noticias" que genera con cotidianidied, es mucho más que hambre, guerras, "pobres" y "devastación", es alegría y es deporte, Africa es famosa también por sus atletas,
fundamentalmente por atletas del Magreb , keniatas y etíopes fundamentalmente
sobre todo en las carreras de fondo, con magníficos palmeres.
Cuando he estado en etiopia, en Wukro más
concretamente he disfrutado, ya que el atletismo ha sido mi dedicación de
tiempo libre mucho tiempo y afición siempre, de correr y entrenar con chicos
del pueblo, autenticas facultades en estado puro.
Ahora que "estoy" en Uganda, la imagen de gente
corriendo por los caminos es extraña, si además eres blanco, te convierte en un
“objeto curioso” al que todo el mundo mira, pero con la “humanidad” africana,
todo el mundo saluda.(yo manteniendo mis hábitos locales, los de aquí, procuro no dejar de hacerlo allí, además me sirve "para acercarme" a la gente - blanco, que corre.........dificil no ser reconocido en algún lugar, lo que propicia la charla y si no hay prisa..............¿prisa en Africa?, creo que no está en su diccionario, cerveza y charla.................el deporte dicen, siempre ha unido a los pueblos, que en definitiva, están compuestos de personas.
Pero aquí “rescato” a un gran atleta ugandés,
la única medalla olímpica obtenida hasta el momento por un atleta de este país,
su nombre
Akii Bua
Imagino que su nombré no sonará a nadie o
casi nadie, su apogeo queda ya muy distante para los muchos amantes actuales
del deporte, un héroe en su país allí por 1972.
Akii Bua nació en 1949, en Lira, una ciudad que no está lejos de Kitgum, (donde está el colegio Glory Special Needs Primary School , del que tanto hablamos por aquí) pertenecía a
la tribu
Lango y venía de una
familia polígama con 42 hermanos.
Una vez muerto ya su padre, emigró con 16 años
a Kampala,
capital ugandesa, intentando buscar
un porvenir. Su predisposición atlética hizo posible que, simplemente
después de un partido de 30 minutos,
ingresara en el cuerpo de policía, el cual tenía una vibrante sección
deportiva que, como en el caso de Akii Bua, estaba dispuesta a aceptar
candidatos aunque no tuvieran muchos estudios.
Comenzó a especializarse en
110 metros vallas, pero su entrenador en
1968 le obligó a pasarse a los
400 metros obstáculos,
ya que no era lo suficientemente rápido en la primera especialidad. Con poco
esfuerzo y sin gran necesidad de entrenamiento, fue cuarto en los juegos de
la Commonwealth. Se
fue a vivir a
Kabale, en la zona
sur de Uganda caracterizada por sus montañosa orografía. Allí su rutina diaria
era correr
cuesta arriba 600 metros con un
chaleco lleno de lastre y, con solo un minuto de descanso, volvía a
repetir
la distancia, un atleta que estuvo
entrenado vallas con barro y hierba blanda para coger mas fuerza porque antes
no habia pistas de tartan en Uganda (
http://www.youtube.com/watch?v=hJcp_VG29NI y ahora, vaya usted a saber las que puede haber y en que estado).
Este ejercicio, realizado de manera completamente
autodidacta, lo repetía dos veces al día, sabiendo que su objetivo eran los
Juegos
Olímpicos de Munich de 1972.

Allí consiguió una gloria hasta hoy única
para el deporte ugandés. No sólo
ganó
la carrera de 400 metros
obstáculos, sino que estableció un nuevo récord mundial de 47.82
segundos, siendo
el primer hombre
en bajar de los 48 segundos y
el
primer africano en ganar el oro en un evento de corta distancia.
Su vuelta a Uganda fue apoteósica: el
entonces presidente Idi Amin lo agasajó con un ascenso en el escalafón, con una calle con su nombre, un coche y una casa.
Como suele ocurrir demasiado a menudo en el
continente, los acontecimientos internos del país que siguieron poco después,
con un Amín cada vez más excéntrico y peligroso en sus amenazas contra
cualquiera que apareciera como rival político, no auguraban nada nuevo para el
campeón que, por avatares del destino, pertenecía a la misma tribu del depuesto
presidente Obote. Amín se empleó siempre con especial saña y crueldad contra
los Lango y Akii Bua supuso con mucha razón que, llegado el momento, su fama de atleta laureado poco le podría
proteger en la vorágine de un dictador cada vez más peligroso,
sangriento e impredecible. Decidió
dejar el país y, debido a la tensión de aquellos días, su mujer perdió
el niño que esperaba. Su situación económica en aquellos momentos era tan
precaria que ni siquiera tuvieron dinero para enterrarlo decentemente.
(Este riesgo o utilización política de deportistas no solo
ocurre en Africa, os recomiendo leer “Correr” de Jean Echenoz – sobre otro gran
atleta, este Checoslovaco, “la locomotora humana” – Emil Zátopek).
En su exilio de Kenia, fue descubierto por un
ejecutivo de la empresa alemana Puma y él, que apenas había conocido variedad o
lujo en su calzado de deporte, trabajó durante varios años en el departamento
de márketing de la compañía.
Volvió a Uganda en 1983, pero el país había
cambiado o quizás era que se dejaban sentir todavía las serias consecuencias
del sangriento periodo de Amín. El caso es que tanto la policía como la
sociedad civil
ignoraron el legado de
este atleta, que vivió en un estado de semi-pobreza, olvidado y enfermo,
hasta su muerte en
1997, a
la edad de 51 años.
En la ciudad de Lira se puede ver hasta el
presente día un
estadio “Akii Bua”, en decrépito estado.
Y hablar de atletismo "en estado puro" me trae recuerdos de amistad, compañerismo y rivalidad bien entendida, amaneceres corriendo por campos de Wukro (Ethiopia), junto a jóvenes de talento natural portentoso, en un pais, donde esto es "norma", por eso allí donde voy, mis zapatillas, siempre "cuelgan" de la mochila.
WUKRO - ETIOPIA
(Homenaje a todos los atletas que transitan cualquier tartán, asfalto, camino o campo en el mundo)
Nuestra pista, ¿quien necesita tartán ? Marcando las "reglas de juego"
El grupo o como los atletas la llamamos "la grupeta" Su estilo, su clase.......natural, fluido........fácil
La "competición", el reto, el esfuerzo La amistad, el compañerismo, todos......UNO
ATLETISMO