Hoy escribo este “post” porque África es más, mucho más que esa noticia que “interesa” a los informativos,
que cumple con los “requisitos” que se espera de algo que
llega desde ese continente, (morbo, bestiales costumbres, sanguinarios dictadores, desgracias con
niños famélicos de por medio…...) es mucho más y ofrece un turismo puede ser para el continente, como para otros países como el
nuestro un recurso económico importante.

Africa nos ofrece ese sol que parece recién sacado de un
horno y al atardecer muchas veces el cielo le coloca un fino velo que lo
destiñe y lo oculta lo justo, igual que unos bellos ojos de mujer los cuales
intuimos a través del mismo en un ademán de elegancia y medida coquetería.
(Foto: Amanecía sobre el Niger)
Es ese Africa de paisajes y momentos de ensueño, una tierra
de dimensiones insospechadas, llanuras que se extienden majestuosas, árboles
que la salpican para no perder las referencias. Quizás lo que se nos presente
ante los ojos sea un imperio de montañas que se alzan majestuosas, amenazantes
y tranquilizadoras dependiendo el momento, escaladas por un verde impenetrable.

Un territorio lleno de secretos, de promesas y seguro que de
sueños de niñez, aventuras y cuentos, exploradores míticos y recuerdos de
películas inolvidables desde infantiles a adultas, de ensueño y de pesadillas.
(Foto: Crater del Ngorongoro - Tanzania. Una maravilla de la naturaleza)
Un encuentro con culturas inabordables a nuestra mente
occidental, cultura, culturas que no se
llegan a comprender del todo nunca

Sus animales, sus parques naturales hacen despertar en
nosotros ese “aventurero y explorador” que todos hemos tenido dentro, puede
hacernos pasar horas observando ver pasar cualquiera de esos animales o sus
sombras, leones, leopardos, manadas de cebras, búfalos, oir sonidos nunca oídos
y el tronar de cataratas ocultas por la espesura verde que las protege, entre
todos crean ese atractivo que supone la naturaleza salvaje de lo impredecible,
del “peligro” unido a la certeza de saberse a salvo.

Sus ciudades y sus caos, sus pueblos y sus “tempos” sus
gentes, perderse en sus calles y sentarse a tratar y hablar con ellos, ruido y
polvo, sus caos organizado, su color y su olor, sus mercados, su arquitectura,
su todo, también su pobreza, pero unida a su dignidad.
(Foto: Día de mercado en Djnné- Mali. Y su señorial mezquita, el mayor edificio sagrado hecho de barro del mundo)
Todo lo anterior, los soñado y lo imaginado, todo invita a
emprender grandes “expediciones”…………..esto es quizás lo mejor de todo: el sueño
de Africa puede hacerse realidad
Si se me permite, si lo anterior quiere uno que se haga
presente, diría: se hará presente siempre que seamos capaces de ser turistas y
realizar un turismo responsable, de lo contrario como una novia despechada no
nos permitirá ver sus encantos.

Muchas veces he visto que no suele ser así, muchas veces da
la sensación de que se llega a “territorio conquistado” o el hecho de que sean
económicamente más débiles que nosotros nos de derecho a un tipo de prebendas y
actitudes que no a lugar y que a quien desacreditan son a nosotros.
No parece y alguna vez lo he escrito aplicar el sentido
menos común de los que tenemos, que es precisamente el sentido común y no
adoptar actitudes ni realizar actos, que no se nos pasaría ni por la cabeza
hacer en cualquier otro sitio de turismo occidental (por ejemplo y me
manifiesto total, absolutamente y radicalmente en contra, dar dinero, bolis,
chuches y similares a cualquier niño en la calle porque sí………….no ayuda a nada,
solo a que no vayan al cole, por que unos “miserables” céntimos de euro
nuestros para ellos pueden ser una fortuna si hay cuatro “blanquitos” que se
los dan. Un Boli, para que?, para que acabe igual de “reventa” en el
mercado?.

Llevar material escolar, SI, una pequeña bolsa, parar en un cole del
camino y darlo todo ahí si servirá. Si vais a comer a un local autóctono, no
llevéis vuestra comida, no os dirán nada, pero lo harías aquí. Si la cerveza no
está muy fría, antes de reclamar, pensar si hay electricidad de continuo……………no
son imaginaciones, todas estas absurdeces las he visto, he oído las
reclamaciones y alguna vez, no me he mordido la lengua………….sentido común y
preguntemosnos: Lo haría en allí, en Mallorca, en Cádiz, en
La Costa Azul? La misma
respuesta vale en el corazón del maravilloso continente que es Africa.