martes, 22 de noviembre de 2011

AUSENCIAS - SIEMPRE UNA DURA HISTORIA.

No es algo de lo que me guste escribir, bastante dura es la vida, de por si allí y para ellos,como para contar este tipo de historias, pero al fin y al cabo son niños que conocemos por nombre, por trato, los cuales cuentan con nuestro cariño, intento "luchar" junto a muchos de vosotros que les apoyais, por y para ellos, mis esfuerzos unidos a vosotros por intentar algo por ellos. Por eso a veces las cuento, quizás simplemente por ahuyentar algún “fantasma”, pero afortunadamente no es lo común, la sonrisa y los lloros "por peleas" son imagenes más frecuentes, las habituales, como las de un colegio aquí

Esta historia me la contó Daniel del Olmo (cooperante en Kitgum)

El otro día fue uno de los peores días que he pasado, no sé si atreverme a decir de mi vida. ¿Os acordáis de Vincent, el chaval de la silla de ruedas? Bien, resulta que desde el sábado llevaba malo del estomago, los dos chavales -de los mayores- que habíamos acordado para que se hicieran cargo de él (por supuesto, por una pequeña remuneración económica semanal) no cumplían con su labor. El domingo por la noche volví a ver a Vincent desnudo y eso que le dimos parte de nuestra ropa -de Zach y mía-. Empecé a preguntar que si la ropa se estaba secando (como se hace pis y caca encima, puede ocurrir que no cuente con más mudas). Lo peor de preguntar es que obtienes respuestas. Me enteré de que no sólo le habían robado la ropa, si no que llevaban 4 días sin lavarle y las últimas dos noches le habían dejado durmiendo en la silla de ruedas en vez de meterlo en la cama.
Vincent, (alumno con parálisis cerebral), jugando por primera vez a boccia, junto a Javier Pinilla, técnico colaborador del CDI (Inef) Centro de deporte inclusivo, un especialista en este tipo de trabajos.

El lunes, y tras haber pasado una noche fatal pensando en los hechos que habían ocurrido, vi la gota que colmó el vaso. El hombre al que Teddy paga por encargarse de trabajar con Vincent decidió aparecer (Oh, milagro). Y una vez más, en vez de tener paciencia, dado que es un niño con una discapacidad física y mental, volvió a desahogarse con una de sus palizas. Afortunadamente lo vi (el hijo de puta se solía esconder para que no le pudiésemos ver). Lo paré y le dije que ni se dignase a volver más por la escuela ni pensase que le íbamos a pagar nada. Se que fue una decisión precipitada -a fin de cuentas yo no soy quien para despedir a nadie, solo soy un voluntario que trabaja aquí- pero me dejé llevar por la rabia y la impotencia. Al momento llamé a Zach para comunicárselo. Me dijo que había hecho lo correcto, pero que Vincent no podía seguir en la escuela, que no podíamos hacernos cargo de él. Me sugirió que preguntase en el otro centro para niños discapacitados de Kitgum (mucho más adecuado a la problemática de Vincent). Me dijeron que sin problemas, que lo llevase al día siguiente.

La noche del lunes fue una de las más largas que yo recuerde. No pude pegar ojo pensando en que al día siguiente tendría que despedirme de Vincent. Es increíble el ver como en tan solo 20 días le puedes coger tanto cariño a alguien. ¿Os acordáis de las campañas de verano de "No le abandones. Él nunca lo haría"? Pues me sentí igual. Era como si el problema fuese demasiado grande para nosotros y nos limitásemos a escurrir el bulto.

Lo mas duro fue ver como, a la mañana siguiente, Vincent me recibía con una sonrisa de oreja a oreja porque sabía que la ropa que llevaba era para él. Lo malo es que no sabía el por qué se la llevaba.

Lo demás es historia. Pasé los peores 5 kilómetros de mi vida empujando la silla de ruedas desde el cole hasta su "nueva casa". No por el esfuerzo físico o el calor...






Aquí Vincent, junto a Javier Soto, investigador del CDI (Inef) Centro de deporte inclusivo, con un juego de estimulación, un especialista en este tipo de trabajos. Además y aquí lo destaco como un "valor añadido" Javier también es sordo, los niños del colegio "alucinaron" directamente, un mzungu (blanco-extranjero) sordo como ellos? No podía ser................la integración, la complicidad...............todo fue manifiesta y superlativa, tenéis que verles como preguntabana ahora, en octubre por él, por todo el equipo que estuvo, no se olvidaban de Paula y el "otro" Javier, pero es que J.Soto, "era como ellos"

Es verdad que ahí estará mejor, los niños son más pequeños, menos hostiles y le dieron una calida bienvenida. El centro está mejor preparado y tendrá a personal cualificado a su disposición. Aquí tanto Obowa -lo más parecido a un amigo, que se pasaba las horas empujando su silla- como Zach y yo le echaremos mucho de menos.

Y al fin hoy han empezado las clases y creo que el Karma ha jugado otra de sus cartas. Tras todo lo ocurrido esta última semana, nos ha devuelto el golpe en forma de un niño de 7 años, sordo, procedente de Padder (cerca de donde Vincent es). ¿Os podéis imaginar su nombre? ¡Efectivamente!. ¡Vincent!. Una vez más (y llevo toda la mañana riéndome de esto) sólo cabe decir Palare kakare” (lo imposible es posible).

La sorpresa!!!!! Vincent volvió al colegio mientras estaba ahora allí,finales de octubre y primeros de noviembre..............imaginar lo que nos alegramos y Dani, ni os cuento


En el viaje anterior el de abril, recuerdo otra historia, el caso de Daniel, uno de los niños ciegos. Nos coincidió estando allí lo que para nosotros serían las vacaciones de semana santa. Estábamos allí y era el día de irse a casa por vacaciones, todos se arreglaron, bueno casi todos, algunos no salen del colegio, nadie viene a buscarles, sus maletas, sus cajas sus enseres preparados y todos cerca de la puerta de salida, esperando. Yo aquella mañana no se a que reunión me fui, volví y ya quedaban pocos chicos, Daniel seguí allí en la puerta, con esa paciencia africana…………….hasta que se dio cuenta que nadie iba a irle a recoger. Rompió a llorar, una chica que habíaviajado conmigo estuvo haciéndole compañíaque estuvo con él, probablemente con esa sensibilidad que tiene una mujer y ese tacto que ellas saben dar a un niño, me contaba que él le hablaba en “acholi” (su lengua), ella en catalán, dale que te pego uno y la otra…………….al final volvió la sonrisa de Daniel.
No se lo que se debe sentir y menos un niño al verse en una situación de abandono como esta, son de esas que te desgarran por dentro, de las que no sabes que explicarle..................pero los niños, aquí y allí son "supervivientes" y como digo la sonrisa no tardo en imponerse, los juegos tampoco, tenía otros amigos, otros niños que no pasaron ese "trance" ellos, sabian que no iban a venir a buscarlos, ellos no tenían nio esa posiblidad, como diría mi abuelo, "ha todo hay quien gane ene esta vida"

Otra es la de la chica de ruedas de la derecha, una chica que conocí la primera vez que estuve, lista, viva, inteligente y con unas especiales ganas de aprender. Su deficiencia era una parálisis de medio cuerpo y una poliomielitis “a la africana”, sin concesiones. Después de cenar cuando conseguí que hubiese luz en las aulas, era la que más estudiaba, la que más se interesaba por preguntarme cosas.

Era cariñosa, me daba la mano para que estuviera con ella, siempre siempre me me acercaba, me la cojía como en la foto, me saludaba siempre, creo que creamos una complicidad entre ambos, esas sonrisas cómplices cuando nos cruzábamos.




En abril, al volver la busqué y no la vi, pregunté a Teddy, no había vuelto, al igual que Vincent, era una chica que necesitaba ayuda al igual que él y no se lo podían “permitir”, me dio mucha pena, pero así es la vida y allí, no hay ni “envoltorios”, ni “lazos” de adorno, es la vida en estado puro.

(De nuevo con ella, y su mano, también faltaba el chico que está de pie, no recuerdo su nombre ahora, la otra chica, la de la silla de ruedas, tiene una voz que encandila, canta que enamora)

Y ahora, faltaban otros, siempre hay ausencias, siempre hay caras nuevas, recuerdo a los más significativos, BOSCO - DANIELA - DANIEL - PATRICK (en las fotos correlativamente) (Estos tres últimos son tres niños invidentes, "perdimos" a su profesor y no se les podía atender en el colegio, afortunadamente se les ha podido trasladar a otro, preparado para ellos, estuve visitándoles..............lo más emotivo, se acordaban de mi y por que, por una canción (Bada badum, badum badero.........., que la cantabamos en abril y ahora también)




Porque la ausencia no implica el olvido.




Intentemos cumplir o luchar por Palare kakare” (lo imposible es posible).

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